Tailandia abraza el cambio positivo

02 Oct, 2017 Visto 129 veces
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En el centro del corazón latiente del Sureste de Asia, se está revolviendo un cambio. A través de Tailandia, una serie de políticas y planes se han puesto en práctica para dirigir al país hacia la nueva era digital. Atrás del timón se encuentra un gobierno proactivo con grandes metas. Desde que asumió el poder en 2014, el gobierno tailandés liderado por el Primer Ministro el General Prayut Chan-o-cha ha regresado la paz y la estabilidad económica a una nación plagada de inestabilidad política por más de una década, comprometiéndose a futuras reformas económicas que buscan reducir la brecha de desigualdad y restaurar la felicidad entre las personas.

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Con mano de obra barata y la economía “destornilladora” convirtiéndose en una cosa del pasado, el tiempo ha llegado para que Tailandia aproveche las oportunidades del nuevo milenio a través de un esquema nacional inclusivo que pueda atender el envejecimiento de la población y traer tanto mejor distribución de la riqueza como mayor eficiencia en el uso de los recursos. Una de tales iniciativas es “Tailandia 4.0”, un plan maestro comprensivo para impulsar a Tailandia hacia un mayor ingreso, una economía de valor agregado y liberarse de los grilletes del ingreso estancado y la desigualdad. La política apunta a mejorar la competitividad global de Tailandia a través de probar a futuro sus fortalezas existentes en agricultura, comida, bioenergía, turismo y cultura, junto con una transición a las industrias de la próxima generación “Nueva Curva-S” que son conducidas por la ciencia, tecnología e innovación. Hacia este fin, una serie de medidas han sido tomadas a gran escala para promover el crecimiento de start-ups tecnológicas que son vistas como el nuevo motor de crecimiento, con un fondo de riesgo substancial de 570 millones de dólares para inyectar nueva vitalidad en PyMEs inteligentes. Mientras tanto, Food Innopolis, R&D Centers, Science and Innovation Parks, han surgido como incubadoras de ecosistemas de startups, trayendo a Tailandia a la par de los avances tecnológicos globales. A lo largo de las fronteras de los pueblos, las Zonas Económicas Especiales son establecidas para promover el empleo y desarrollo a lo largo de las fronteras y crear una situación ganar-ganar para que Tailandia aproveche el rápido crecimiento de las economías CLMV (Camboya, Laos, Myanmar y Vietnam) a través del comercio entre fronteras y compartir la riqueza. Ya se comienzan a ver prometedores signos. La economía de Tailandia a respondido de manera positiva en el segundo cuarto de 2017, exhibiendo un sólido desempeño de 3.7%, el más alto en cuatro años, mientras que los turistas extranjeros sobrepasaron los 18 millones, esperando alcanzar los 37 millones este diciembre y el gobierno embolsó la cantidad asombrosa de 141 billones de Bahts en inversión extranjera directa dentro de la primera mitad de este año. Solo este septiembre, inversores festejaron cuando el índice de referencia SET se elevó al máximo nivel en 23 años con una predicción de un impulso ascendente –un signo alentador del cambio progresivo.

No obstante, los cambios deben venir del pueblo y deben ser hechos en última instancia por las personas. La sociedad público-privada Pracharat, iniciada por el gobierno, trabaja para auspiciar cohesión y participación inclusiva de todos los accionistas hacia una sociedad basada en el conocimiento que tienda hacia la riqueza social y el bienestar de las personas. La reforma educativa ha sido promulgada para cambiar la imagen del público hacia las escuelas vocacionales y técnicas, promover Universidades Abiertas e instilar una nueva cultura de aprendizaje consciente, permitiendo la promoción del compartir información en línea. Esto conlleva granjeros inteligentes, agricultura de precisión y llanos más altos de productividad agrícola. Alimentado por una tasa de crecimiento de dos dígitos y privilegios atractivos en la forma de exención de obligaciones e incentivos de no impuestos, el alza del comercio digital ha facilitado el flujo sin problemas de productos locales al mercado global, permitiendo que la riqueza sea distribuida hasta el nivel de base. Por tanto, cortar los aspectos de borde de una economía digital son sentidos, abriendo camino para un mayor desarrollo en los campos de fintech y pago electrónico, y en última instancia una inminente sociedad sin efectivo en un futuro no muy distante.

Al capitalizarse en su ubicación estratégica como el nexo del Este de Asia, el Sureste de Asia y el Sur de Asia, Tailandia está avanzando para expandir sus redes de infraestructura y llevar la conectividad regional a nuevas alturas. Ha sido aprobada la red ferroviaria de alta velocidad Sino-Tai de 265 km de longitud que conecta las provincias del sur de China con Bangkok. Mientras tanto, hay planes para que una empresa japonesa de ferrocarril conecte los Corredores Este y Oeste de Tailandia, y está en camino un puente de tierra para petróleo que se extienda desde el Golfo de Tailandia hasta el Mar de Andaman. En el corazón de todo está el Corredor Económico Oriental (EEC, por sus siglas en inglés), un proyecto de mega estructura con valor de más de 43 billones de dólares que construye sobre las zonas industriales de los litorales orientales de Laem Chabang y Maptaphut, con expansión al aeropuerto internacional de U-Tapao y mejora los puertos de mar profundo para mejorar la accesibilidad férrea, marítima y área, haciéndolo un centro ideal de logística, aviación y manufactura. El EEC ha abierto camino para un libre flujo de productos, servicios, capital y mano de obra calificada al tiempo que Tailandia avanza su integración regional y redes de Libre Comercio de ASEAN a RCEP (Comunidad Económica Comprensiva Regional, en inglés Regional Comprehensive Economic Partnership) y el resto de Asia, que está dando forma a lo que será la próxima potencia económica global del siglo.

 

Por toda Tailandia, una nueva hoja ha sido volteada, y el escenario ha sido puesto para un nuevo amanecer de igualdad y prosperidad. No obstante, ver al futuro puede no ser suficiente. Si acaso, la Crisis Económica Asiática que pegó exactamente hace 20 años atrás hizo a Tailandia más cautelosa y el gobierno actual es propicio a sacar lecciones de su pasado para que el futuro positivo sea alcanzado y abrazado. Con la mejora de la infraestructura física y digital, junto con el empoderamiento del capital humano, el lugar de trabajo ha sido puesto para preparar al país para un avance económico, mejores estándares de vida y una distribución igualitaria de la riqueza. Con base en indicaciones tempranas, Tailandia está actualmente en su camino a cosechar los frutos de tales cambios.

Fuente: Instituto de Relaciones Exteriores Devawongse Varopakarn.

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